Jhana Sutta – Discurso sobre la absorción mental

La meditación y, especialmente, la práctica de los jhanas, es comparada con la práctica de los arqueros: la habilidad se logra con el tiempo y solamente a través del continuo entrenamiento.

“En verdad, monjes, os digo que la destrucción de las impurezas mentales depende del primer jhana. En verdad, monjes, os digo que la destrucción de las impurezas mentales depende del segundo jhana… del tercer jhana… del cuarto jhana… de la esfera del espacio infinito… de la esfera de la conciencia infinita… de la esfera de la nada. En verdad, monjes, os digo que la destrucción de las impurezas mentales depende de la esfera de la ni percepción ni la no-percepción.

“Monjes, esto ha sido dicho: ‘la destrucción de las impurezas mentales depende del primer jhana’. ¿En referencia a qué se ha dicho esto? Es el caso del monje que, apartado de la sensualidad, apartado de los perjudiciales estados mentales, entra y permanece en el primer jhana: el arrobamiento y la felicidad nacidos de la reclusión, acompañados del pensamiento aplicado y el pensamiento sostenido. Él considera a cualquier fenómeno que ahí ocurra y sea conectado con la forma, la sensación, la percepción, las construcciones mentales y la conciencia, como impermanente, doloroso, penoso, canceroso, angustiante, como una saeta, una aflicción, algo ajeno, desintegrado, vacío y carente del ser. Entonces, aparta su mente de estos fenómenos y habiéndolo hecho esto, inclina su mente hacia lo propiamente inmortal: ‘Ésta es la paz, esto es lo excelso: la desactivación de todas las construcciones mentales, el renunciamiento de todo lo adquirido, el fin de la avidez, el desapasionamiento, el cese, el Nibbana.

“Monjes, suponed que un arquero o un aprendiz del arquero practicara sobre un hombre de paja o arcilla; de esta manera, después de un tiempo, estaría capaz de disparar de larga distancia, asestar acertadamente sus disparos en rápida sucesión y perforar una grana masa. De la misma manera, monjes, éste es el caso del monje que, apartado de la sensualidad, apartado de los perjudiciales estados mentales, entra y permanece en el primer jhana: el arrobamiento y la felicidad nacidos de la reclusión, acompañados del pensamiento aplicado y el pensamiento sostenido. Él considera a cualquier fenómeno que ahí ocurra y sea conectado con la forma, la sensación, la percepción, las construcciones mentales y la conciencia, como impermanente, doloroso, penoso, canceroso, angustiante, como una saeta, una aflicción, algo ajeno, desintegrado, vacío y carente del ser. Entonces, aparta su mente de estos fenómenos y habiéndolo hecho esto, inclina su mente hacia lo propiamente inmortal: ‘Ésta es la paz, esto es lo excelso: la desactivación de todas las construcciones mentales, el renunciamiento de todo lo adquirido, el fin de la avidez, el desapasionamiento, el cese, el Nibbana.

“Permaneciendo justo ahí, alcanza el fin de las impurezas mentales. Y si no fuera así, entonces –a través de esta real pasión por el Dhamma, este real deleite en el Dhamma- hace desaparecer totalmente los cinco grilletes menores [1] para, de esta manera, renacer [en las Moradas Puras] donde será totalmente liberado y nunca más retornará a este mundo.

“En verdad, monjes, esto ha sido dicho: ‘la destrucción de las impurezas mentales depende del primer jhana’ y esto se ha dicho en referencia a esto.

“Monjes, esto también ha sido dicho: ‘la destrucción de las impurezas mentales depende del segundo jhana… del tercer jhana… del cuarto jhana… de la esfera del espacio infinito… de la esfera de la conciencia infinita… de la esfera de la nada’. ¿En referencia a qué ha sido dicho esto? [Se repite, de manera similar lo mismo con cada uno de los niveles del jhana y logros superiores ]

“Así, monjes, hasta donde llegan los logros alcanzados con la percepción, llega la penetración del conocimiento. Pero en cuanto a estas dos esferas, yo declaro, -el logro de la esfera de la ni percepción ni la no-percepción y el logro del cese de las sensaciones y de la percepción- esto debe ser correctamente dado a conocer a los meditadores [2] hábiles en alcanzar a los logros, hábiles en emerger de los logros, después de que hubieron alcanzado los logros y emergido de ellos.”


NOTA:

[1] Estos son: el punto de vista sobre la existencia de una identidad propia, el apego a los preceptos y rituales, la incertidumbre, la pasión sensual y la resistencia.

[2] jhahih , en realidad, no para cualquier tipo de meditadores, sino para aquellos que practican jhanas.

 

Fuente: Bosque Theravada

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